L.A.I.A. es una organización sin ánimo de lucro, que busca mejorar la comunidad creando espacios para la expresión y el entendimiento en las distintas ciudades con mayor diversidad étnica y cultural del mundo, creemos en la importancia de la integración para el crecimiento del individuo, la familia y la comunidad; y el Arte y la Cultura son los medios perfectos para lograrlo.

POR GENTILEZA DE UNA GRAN AMIGA Y MEJOR MUJER, MÓNICA IVULICH, ESTAMOS PRESENTANDO L.A.I.A. ARGENTINA, QUE SE ACOPLA , A LAS SEDES QUE ESTAN TRABAJANDO EN LATINOAMÉRICA Y EUROPA
- ( en EEUU, http://jurukan.wix.com/laia ) EN ESPAÑA : Laiaes España Intercultural )





"Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen."( Mónica Ivulich)

UNION, TOLERANCIA Y PAZ

AGRADECEMOS A LA SRA. GRABRIELA ARIAS URIBURU POR ACEPTAR EL MADRINAZGO DE ESTA SEDE ARGENTINA!



FUNDADORA DE L.A.I.A. ARG . SRA. MARTA RODRIGUEZ
15-5937-0502

TODAS LAS RAZAS, TODOS LOS CREDOS...

TODAS LAS RAZAS, TODOS LOS CREDOS...

martes, 9 de septiembre de 2014

DIFUNDIMOS!!!


Premios Gratia Artis y Distinción a la trayectoria

El premio Gratia Artis reconoce a personalidades que se han destacado por su apoyo a las artes, este año se entregará a la Fundación OSDE. 
La Distinción a la trayectoria rinde homenaje a personas que consagran su vida a la 
creación artística, en esta oportunidad se distingue al artista Julio Le Parc
Los esperamos.
Jueves 11 de septiembre | 19.00 hs | Avenida del Libertador 1902 - Informes al 4802 2469 / 3490 / 8413
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
Academia Nacional de Bellas Artes© 2014 | Academia Nacional de Bellas Artes 
Sánchez de Bustamante 2663, 2° Piso (C1425DVA) 
CABA - Argentina
Tel: (54)(11)4802-2469 / 3490 / 8413 
Email: info@anba.org.ar 
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LA LUNA Y LOS SERES HUMANOS!

Investigación sobre la Influencia de la Luna en los Seres Humanos

Aunque sea 500.000 veces menos brillante que el Sol -o quizá por eso- la Luna es capaz de cautivar nuestras miradas y dar un ritmo armónico a la vida de la Tierra.
Observándola con algo de imaginación, pueden verse en ella diversas figuras gracias a las sombras de los “mares” y los claros de las regiones elevadas.
Las más populares son la:
Virgen con el Niño, el escarabajo, el cangrejo, la dama que lee, el conejo, etc.;
 LUNA
Si bien todo eso ya empieza a ser una anécdota de los libros antiguos o de las noches claras sin luz eléctrica ni televisión.
Quienes disponen de un telescopio saben que la Luna se observa mejor en cuarto que llena, pues entonces la luz rasante del Sol crea largas sombras y realza el relieve de su superficie;
Pero, sin telescopio, puede ser también grato contemplar la fina hoz de la Luna creciente, perfilándose sobre el resto de la esfera, que permanece obscura, pero perceptible, debido a la luz que le envía nuestro planeta
Un bello fenómeno de los atardeceres que los ingleses llaman:
La Luna vieja en brazos de la nueva”
Tras esta breve mención de algunos aspectos visibles de la Luna, pasamos a exponer una serie de fenómenos terrestres, donde se revela su influencia oculta y cambiante.
Los griegos consideraban la epilepsia como una enfermedad sagrada producida por la diosa Selene (Luna).
Más adelante, en la Edad Media, se creyó que todos los trastornos psíquicos guardaban relación con las fases lunares, e incluso en el derecho inglés de hace 200 años se diferenciaba entre locos (entendidos como psicóticos crónicos e incurables) y lunáticos, los cuales eran tratados con más indulgencia en los juicios, dada su supuesta dependencia de la Luna.
Esta influencia de la Luna en lo psíquico se va aceptando cada vez más a medida que se descubren los efectos de los iones positivos y negativos.
Con la Luna llena, la atmósfera se ioniza positivamente, y con la nueva la carga se torna negativa.
Los iones positivos provocan en el ser humano estados de excitación o depresión.Ésa puede ser una de las razones de los ataques depresivos o violencias de diverso tipo que se registran en la Luna llena.
Además de intuir esa influencia en los aspectos psíquicos, las diversas civilizaciones, por lo general, le han atribuido a la Luna un poder benefactor, haciéndola responsable de la fertilidad y de la lluvia, así como de la movilidad de todos los líquidos y humores -agua, sangre, savia-
Algunas de estas creencias han sido confirmadas en la actualidad (como la de las mareas), pero la gran mayoría han sido descartadas o simplemente olvidadas, acaso porque sobrepasan el campo de estudios de la ciencia moderna y su capacidad para comprenderlas.
Cuando algún investigador descubre una insólita relación “cósmica”, el resto de la comunidad científica, al no poder explicar o asimilar el nuevo hallazgo, tiende a olvidarlo y volver a sus tareas habituales.
El tema de las pérdidas de sangre ilustra lo que decimos.
En la pasada década, el cirujano Edson Andrews estudió un millar de pacientes con problemas de hemorragias que hubieron de volver al quirófano tras una operación.
Con asombro observó que el 82 % habían sido intervenidos en los días inmediatos anteriores o posteriores al plenilunio (Luna llena), coincidiendo la cifra más alta con los operados en dicho día.
El Dr. Andrews concluía su informe diciendo: “Estos datos son tan convincentes para mí, que corro peligro de convertirme en un médico hechicero y operar sólo en las noches obscuras, dejando las de Luna para el romance”.
Su descubrimiento podría explicar por qué en la Edad Media se realizaban las sangrías siempre en cuarto menguante y nunca con Luna creciente o llena, lo cual se consideraba muy arriesgado para el enfermo.
Hidrosfera, litosfera y atmósfera
La gravedad de la Luna, secundada por la del Sol, es la responsable de las “mareas”, que alcanzan su máxima amplitud en las costas de los grandes océanos.
Esto ya es conocido por muchas personas, pero lo que suele ignorarse es que también han llegado a medirse mareas en una taza de té, y que la atracción de la Luna consigue elevar los continentes unos 26 cm., dos veces al día.
La “marea en la taza de té” fue observada por el laboratorio Hughes de la Fuerza Aérea en California, con un medidor de desniveles hipersensible.
La inclinación de un continente es más compleja de determinar, pues al alzarse todo él en conjunto se carece de puntos de referencia que permanezcan fijos. Dicho movimiento ha podido calcularse enviando rayos láser a satélites espaciales y analizando su posterior regreso a la Tierra.
Así, pues, conforme la Luna se desplaza en el cielo -debido sobre todo al giro de nuestro planeta-, una ola de unos 70 cm. la va siguiendo por la mar, y otro tanto ocurre, aunque en menor medida, con la tierra firme y las concentraciones líquidas más pequeñas.
Recordemos que cada día se producen dos mareas altas y dos bajas, y que su amplitud es un 20 % mayor cuando el Sol y la Luna están alineados (Luna llena o nueva), y un 20 % menor cuando forman ángulos rectos con la Tierra como vértice (cuartos lunares). Las primeras se llaman mareas vivas, y las segundas, mareas muertas.
Cada 18’61 años la Luna completa un ciclo orbital en relación con el Sol y la Tierra, y los centros de los tres astros registran una alineación perfecta. Ese día se producen mareas realmente excepcionales.
El ciclo lunar de 18’61 años -del que los celtas dejaron constancia en Stonehenge- parece influir también en los terremotos y los períodos de sequía.
En 1983, Kilston y Knopoff analizaron todos los sismos de California, entre 1933 y 1980, y observaron que eran más frecuentes con la luna nueva y llena, alcanzando su mayor intensidad cada 18 o 19 años.
Tras estudiar 100.000 terremotos, con la técnica de Fourier, se sabe ahora que siguen un período de 13’65 días, justo la diferencia que hay entre dos mareas vivas. Por otra parte, los períodos de sequía en Middlewest (Estados Unidos) entre 1600 y 1962, coinciden con el ciclo lunar de 18’6 años.
La influencia de la luna en las precipitaciones es otra antigua creencia que empieza a confirmarse.
En 1962, la revista Science publicó los trabajos de dos equipos de científicos que habían trabajado por separado sobre el tema y habían llegado a las mismas conclusiones.
Un equipo recogió los datos de 544 estaciones meteorológicas de Estados Unidos durante cincuenta años (1900 a 1949) y pudo constatar “una fuerte tendencia a precipitaciones extremas hacia la mitad de la primera y tercera semanas del mes sinódico”, o sea, unos días después de la luna llena y la nueva.
Idéntico resultado obtuvieron en el hemisferio sur unos meteorólogos australianos con las observaciones de cincuenta estaciones en el período 1901-1925.
Para que la lluvia se condense, hacen falta partículas de polvo en la atmósfera, que sirvan de núcleo a las gotas de agua en formación.
La tierra recibe a diario unas 1000 toneladas de polvo meteórico y es precisamente durante la Luna llena y la nueva (momento en que nuestro planeta tiene más alterado su campo magnético y es más vulnerable a las influencias cósmicas) cuando esas cifras alcanzan sus valores más altos...
 http://www.yoespiritual.com/hira-ratan-manek/investigacion-sobre-la-influencia-de-la-luna-en-los-seres-humanos.html

 

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