L.A.I.A. es una organización sin ánimo de lucro, que busca mejorar la comunidad creando espacios para la expresión y el entendimiento en las distintas ciudades con mayor diversidad étnica y cultural del mundo, creemos en la importancia de la integración para el crecimiento del individuo, la familia y la comunidad; y el Arte y la Cultura son los medios perfectos para lograrlo.

POR GENTILEZA DE UNA GRAN AMIGA Y MEJOR MUJER, MÓNICA IVULICH, ESTAMOS PRESENTANDO L.A.I.A. ARGENTINA, QUE SE ACOPLA , A LAS SEDES QUE ESTAN TRABAJANDO EN LATINOAMÉRICA Y EUROPA
- ( en EEUU CLIKEA EN :http://jurukan.wixsite.com/laia ), O Latin American Intercultural Alliance EN FACE BOOCK, PARA VER LA DE ESPAÑA CLIKEA : Laiaes España Intercultural )





"Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen."( Mónica Ivulich)

UNION, TOLERANCIA Y PAZ

AGRADECEMOS A LA SRA. GRABRIELA ARIAS URIBURU POR ACEPTAR EL MADRINAZGO DE ESTA SEDE ARGENTINA!



FUNDADORA DE L.A.I.A. ARG . SRA. MARTA RODRIGUEZ
15-5937-0502

TODAS LAS RAZAS, TODOS LOS CREDOS...

TODAS LAS RAZAS, TODOS LOS CREDOS...

lunes, 21 de mayo de 2012

EL TIEMPO Y LOS HIJOS

El tiempo pasa lentamente para el que nada hace; al activo y lleno de proyectos, le falta; para los niños no existe; para los jóvenes vuela y para los ancianos se agota.
Realmente es muy poco lo que sabemos del tiempo. Nos aproximamos a conocerlo un poco cuando lo vemos a través de los recuerdos: “Quién tuviera 20 años”. “Si pudiera volver a ser niño”.

Todos tratamos el tiempo según las circunstancias. Lo maldecimos, lo anhelamos, lo malgastamos, lo “matamos”. Pero en la mayoría de las actividades de la vida moderna, enfocamos el tiempo con la regla que dice: “El tiempo es oro”, ó “Time is money” como dicen los norteamericanos. Por contraposición, aquel tiempo empleado en actividades que no produzcan dinero, es “tiempo perdido”.

El tiempo con los hijos: ayer y hoy
Con relación al tiempo dedicado a la crianza de los hijos las cosas han cambiado profundamente. Antes, los hijos sólo empezaban a asistir al jardín infantil después de los 5 años; tenían a la madre disponible todo el día; el padre llegaba más temprano a la casa; se hacían visitas ó se salía a caminar después de cenar; las vacaciones eran para toda la familia; existían los “paseos” en días de fiesta, se participaba más en actividades colectivas como juegos de mesa, lectura de cuentos, etc.

Hoy en cambio,  la vida nos muestra un gran contraste respecto al manejo del tiempo. Los niños empiezan a asistir a instituciones desde que tienen 1 ó 2 años. Muchos son levantados a las 5 ó 6 de la mañana y todos los días son llevados a 2 ó 3 sitios, retornando al hogar sólo en la tarde ó en la noche. Algunos padres se pasan 1 ó 2 días sin tener ningún contacto con sus hijos, pues tanto al salir para el trabajo como al regresar, el hijo está dormido.

Los compromisos extrafamiliares también se han aumentado (capacitaciones, estudio nocturno, seminarios, asociaciones y grupos), a expensas del tiempo disponible en la casa.

Por otra parte, la tecnología, el mundo moderno, orienta todos sus esfuerzos a que el hombre ahorre tiempo.
Gracias a los electrodomésticos y muchos otros artefactos, los oficios y tareas se hacen hoy en un tiempo muchísimo menor de lo que se gastaba antes con los sistemas tradicionales, haciendo así la vida mucho más fácil. Sin embargo, este “progreso” nos ha quitados muchas cosas que al hacerlas, nos producían satisfacción a los padres y placer a los hijos:

  • Nos ha quitado la necesidad (y el tiempo) de enseñarle a un niño a conocer el reloj de manecillas (ahora son digitales).
  • El triunfo de amarrarse los cordones de los zapatos (ya son de velcro).
  • Construir un carrito con una caja y 4 tapas (ya los juguetes vienen listos).
  • Diseñar, hacer y elevar una cometa (ahora simplemente se compran).
  • Aprender poesías y rimas, inventar trabalenguas. (hasta los padres lo olvidaron).

También por necesidades creadas artificialmente, nos han quitado tiempo para conversar y contarles historias de espantos a los menores cuando se iba la luz por las noches. Para sumar con el ábaco, para jugar coclí, coclí, para competir con adivinanzas.

Todas estas cosas aunque triviales a los ojos del adulto moderno, tenían un gran significado para los niños, pues se compartía espontánea y alegremente, servían de válvula de escape a las tensiones diarias, pero sobre todo, era tiempo que con gusto se dedicaba a los hijos. Era tiempo de ellos, pero lo disfrutaba toda la familia.

 ...Y el hombre creó el afán.
Los días de nuestro tiempo tienen las mismas horas y minutos de los que transcurrían en los albores de la civilización. No se han acortado. Los árboles se demoran el mismo tiempo para crecer; la gestación de un nuevo ser dura lo mismo ahora que hace 2.000 años.

Fue el hombre el que inventó el afán, esa “sed” de tiempo, el vivir aprisa, corriendo todo el tiempo, tomándose apenas un respiro.

“No me haga perder tiempo”. “No tengo tiempo”, “muévase que estoy de afán”. Estas son frases que hacen parte de la conversación diaria con los hijos.

Los niños por el contrario,  no se apuran, “pierden” el tiempo y no se dan cuenta de la ansiedad de los adultos que los cuidan. Ellos no saben lo que es estar de afán y eso precisamente es lo que les hace los seres más afortunados del mundo. Sin embargo, su comportamiento frente al tiempo es lo que les produce constantes choques con sus padres. Aquellos, disfrutando de cada momento, “tomándose su tiempo”, éstos, acosados por el tiempo, casi siempre apurados. El comprender esta situación y buscar una conciliación, un término medio, es lo que constituye la esencia en el manejo del tiempo en las relaciones con los hijos.

Las mamás de hoy y el tiempo.
Sin lugar a dudas, uno de los grandes cambios que han transformado la dinámica de las familias es la situación de la mujer. Antes, las madres permanecían todo el tiempo en el hogar, se dedicaban de manera casi exclusiva a las labores domésticas y a la crianza de los hijos.

Hoy por muchas circunstancias la mujer está vinculada a la fuerza laboral; sale de su hogar por las mañanas y solo regresa en la noche, como ocurre con el padre. Esto ha motivado profundos cambios en la crianza de los hijos, ya que éstos pasan mucho tiempo bajo el cuidado de otras personas ó en instituciones educativas.

Lo anterior se debe afrontar como un hecho real. No nos podemos quedar añorando el pasado. Sin embargo, a muchas madres que trabajan esto les genera angustia y sentimientos de culpa, creen que no están ejerciendo bien su función  de madres.

¿Calidad ó cantidad de tiempo?

Es claro que por muchas razones (algunas válidas ó justificadas; otras no tanto), los padres de hoy no disponen de todo el tiempo que quisieran para compartir con sus hijos. Ante esta situación se argumenta con mucha frecuencia que lo que interesa es la calidad de la relación que se tenga con los hijos, más que la cantidad de tiempo que se les dedique. Este término “calidad de tiempo” se emplea muchas veces como una excusa para justificar el poco tiempo que se emplea con los hijos y lo confunden con darles todo lo que ellos pidan.

Es cierto que el tiempo de calidad tiene gran importancia. Todos tenemos el recuerdo de momentos fugaces que compartíamos con nuestros padres ó con los hijos  y que, no obstante ser cortos, ejercieron un efecto mágico sobre todos. Pero también es cierto que los hijos hay que invertirles (no gastarles) tiempo, y esto requiere cierta cantidad de tiempo.

La mejor herencia que se les puede dejar a los hijos es algo de tiempo cada día. El precio que se paga por no invertir ese tiempo, es muy elevado.

Prioridades
Los hijos no se pueden criar “a raticos”, en el tiempo que quede libre después de hacer otras cosas. Establecer prioridades con respecto a la función de padres es sumamente importante y hacerlo equivale, ni más ni menos a definir cómo usamos el tiempo. Es decir, prioridades y tiempo se confunden, llegan a ser una misma cosa. Es muy fácil saber qué es importante en nuestra vida: basta con verificar el tiempo que le dedicamos a cada cosa.

Cuando se prefiere ver televisión, leer el periódico ó estar en la tertulia con los amigos o acompañar al hijo al partido de fútbol, ayudarle en sus tareas ó conversar sobre sus asuntos, el mensaje para el niño es muy claro:  los primeros ejemplos son lo prioritario, lo importante.

La conclusión aquí es pues muy clara: todos tenemos muchas cosas que hacer y el tiempo “no estira”. Es necesario entonces establecer prioridades: Dedicarle más tiempo a lo más importante y dejar lo secundario como una opción, un chance, para hacerlo “por si queda tiempo”

Y el tiempo de los papás..¿Qué?
Los padres de familia, tenemos deberes que cumplir con los hijos, pero también ¡tenemos derechos! Derecho a descansar, a estar solos, a sacar tiempo para leer ó disfrutar del pasatiempo preferido.

No se pretende que nos volvamos padres “mártires”, sacrificando todo para los hijos. Los esposos tienen que sacar tiempo para ellos mismos. Hay, entonces tiempo de papá y mamá y tiempo de marido y mujer y ambos son igualmente importantes y decisivos. No son opuestos, ni se debe sacrificar uno en beneficio del otro, pues irremediablemente salen perdiendo ambos. Por el contrario, van de la mano y en la medida en que se inviertan bien estos dos tiempos, se ayudan, se fortalecen mutuamente. El secreto está en saber conjugarlos de manera armónica y equilibrada.

¿Qué hacer, entonces con el tiempo y los hijos?
 
No hay recetas ni fórmulas, pues cada familia tiene sus circunstancias particulares. Sin embargo, vale la pena tener en cuenta algunas sugerencias:

  • El tiempo no es favorable ó desfavorable. Simplemente está ahí y su uso depende de la planeación que hagamos cada día; sólo así tendremos tiempo de trabajar, de descansar, de compartir con los hijos, de jugar con ellos y de leerles cuentos. En otras palabras, que haya tiempo de vida.
  • Hay que establecer prioridades. Seguir manejando el tiempo con el criterio de que sólo lo destinamos a lo más urgente, nos impedirá atender lo importante.
  • Hay que “sacar tiempo” para responder a los “por qué” de los hijos. Estas son dos palabras maravillosas que los niños, todos los niños del mundo pronuncian. Cuando dejan de hacerlo, es porque nadie se tomó el tiempo en responderles, con lo que se apaga en ellos la llama de la curiosidad.
  • Es mejor dar tiempo que cosas, con ello le inculcamos una escala de valores. Muchas veces, cuando no les podemos dedicar tiempo a los hijos, tratamos de compensar esto dando juguetes ó siguiendo sus caprichos. Cuando obramos así, les estamos fomentando el criterio consumista de la sociedad actual: lo importante es tener. Cuando se da tiempo, por el contrario, el mensaje es otro: lo esencial es ser.
  • Hay que quitarle algo de tiempo a la vida moderna, la televisión, el computador, las novelas. Rescatarlo y devolvérselo a sus legítimos dueños: los hijos.
  •  Es necesario aprender a escuchar bien, a abrir por completo la mente y el corazón al niño, con toda la conciencia que seamos capaces.
  • Tener paciencia. Casi siempre estamos de afán  y el niño no sabe de esto, por lo tanto, al hablarnos lo hace con todos los pormenores. Esto nos lleva a que casi nunca les dejamos terminar una frase ó una explicación, pues ya nos sabemos  el final y nos apresuramos a cortarles la palabra con el consabido “sí, sí, ya lo sé”. Se trata pues de no hacer juicios precipitados, sino escuchar.
  •  Cuando las madres trabajan, no pueden guiar su actitud hacia los hijos con un sentimiento de culpa. Los tiempos han cambiado y en muchas familias ambos padres deben trabajar. Lo importante es organizar bien el tiempo, repartirse las cargas entre los esposos, escoger muy bien a quienes van a cuidar los niños mientras los padres están ausentes. Tratar de llamar por teléfono al niño ó niña cuando regresen del colegio, de tal forma que ellos, los hijos, comprendan que aunque la mamá  no esté presente tiene el control de la situación y está siempre interesada en su cuidado.

Además hay situaciones especiales en las que los padres deben hacer todo lo posible por participar. Para un niño que lleva varias jornadas entrenándose o ensayando (en un equipo de fútbol, obra de teatro, coro,etc.), es muy importante saber que sus padres estarán con él el día del “estreno”.

  • Por último, reiteremos una vez más que las dos cosas más importantes que los padres puedan dar a sus hijos son: AMOR Y TIEMPO.

Luis Carlos Ochoa Vásquez
                      Pediatra y Puericultor
La espiritualidad infantil en los nuevos tiempos

El análisis profundo de la persona ha señalado en ella cinco dimensiones fundamentales: física, psíquica, afectiva, social y espiritual.

La dimensión espiritual se refiere a aquellos aspectos de la vida humana relacionados con experiencias que trascienden  las percepciones de los sentidos. Este aspecto espiritual de la vida puede considerarse como elemento que relaciona al individuo con el mundo,   le da un significado y sentido a la existencia y establece un puente común entre las personas.  Un sabio proverbio chino dice que “nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu”.
La opción de educar espiritualmente a un niño es una tarea fascinante para los padres y los demás puericultores. Así como en el vivir de los padres en el proceso de crianza está la prioridad de atender las necesidades físicas e intelectuales de los niños a medida que avanzan en su proceso de crecimiento y desarrollo; de igual manera, es necesario que promuevan en sus hijos el desarrollo y fortalecimiento de la dimensión espiritual.
 Resiliencia y espiritualidad

Se entiende por resiliencia la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive ser transformado por ellas.  Representa en las condiciones actuales en que se debate la sociedad una alternativa importante que ayuda a salir a sus miembros fortalecidos de la severa encrucijada en que nos encontramos. Hay una estrecha relación entre resiliencia y espiritualidad. La dedicación a una causa tiene una influencia en la orientación de la vida.  Lo que uno se propone ser, cambiará lo que es y lo transformará en una persona totalmente distinta.

En la formación espiritual de los niños como en todo el proceso de la crianza, los padres y adultos significativos como modelos, tienen una importancia capital. El ejemplo arrastra y más aun cuando está fundamentado en el ser y en el hacer, más que en  el decir.  Recuérdese esta profunda afirmación de San Agustín: “Cantemos una nueva canción, pero no con nuestros labios sino con nuestras vidas”.

Como conclusión, todo lo que hagamos por fortalecer el desarrollo de la dimensión espiritual de los niños, redundará en una notoria mejoría de la calidad de vida no sólo de los niños sino también de las personas que tenemos la inmensa fortuna de convivir con ellos.
La Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner con mujeres de Angola
Buenos Aires, Viernes 18 de Mayo de 2012

De visita oficial en el país africano, nuestra Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner fue recibida por un grupo de mujeres que forma parte de la Organización de Mujeres Angoleñas, la rama femenina del gobernante Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA).

Alice Dombola, diputada por el MPLA, explicó que en la charla con la Presidenta "hablamos sobre el papel de la mujer angoleña en el proceso de reconstrucción y su participación en los movimientos sociales" y comentó que "el 40 por ciento de la representación parlamentaria es femenina y también tiene cargos ministeriales". El trabajo de la mujer en la lucha contra el analfabetismo y la pobreza es central en Angola, y es así como la figura de Eva Perón surgió en la charla como emblema del rol de la mujer en la arena política y social.



Durante el encuentro con su par africano, José Eduardo Dos Santos, la Primera Mandataria destacó que "los gobiernos son para lograr sociedades inclusivas y con salarios justos", a la vez que remarcó que "los antiguos colonizadores y hoy modernos países desarrollados nos decían cuál era el modelo a seguir, y se ha derrumbado estrepitosamente". También agradeció el "apoyo permanente" del pueblo y el gobierno de Angola en el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Habla sólo con la verdad.
Actúa únicamente con amor.
Vive la Ley del Amor ahora y siempre.
Convierte cada momento de tu vida
en una efusión de amor.
Utiliza cada momento para invocar
el pensamiento más elevado,
pronuncia la palabra más noble,
realiza el hecho más sublime.
Aprovecha cada circunstancia
reconoce cada falta
camina en los zapatos de cada hombre,
perdona cada ofensa
(incluyendo las propias),
respeta la verdad de cada persona,
saca a la luz los mayores dones
de tus semejantes,
propicia la bendición de todos.
Sé una viva representación
de la Verdad más elevada
que reside en tu interior.
Habla sobre ti mismo con humildad,
para que nadie confunda
tu Verdad más Elevada con un alarde.
Habla suavemente
para que nadie piense
que solo estás llamando la atención.
Habla con amabilidad,
para que todos puedan
conocer acerca del Amor.
Habla abiertamente,
para que nadie piense
que tienes algo que ocultar.
Habla con sinceridad,
para que no se interprete
erróneamente.
Habla con frecuencia,
para que realmente
se propague tu palabra.
Habla respetuosamente,
ya que todos merecen
tu consideración.
Habla amorosamente,
para que cada sílaba sirva como un alivio.
Haz de tu vida un don.
Recuerda siempre:
¡tú eres el don!
Sé un don para cada persona
que entre en tu vida,
y para todos aquellos en cuya vida
tú participas.
Ten cuidado de no entrar
en la vida de otro
si no puedes ser un don.