L.A.I.A. es una organización sin ánimo de lucro, que busca mejorar la comunidad creando espacios para la expresión y el entendimiento en las distintas ciudades con mayor diversidad étnica y cultural del mundo, creemos en la importancia de la integración para el crecimiento del individuo, la familia y la comunidad; y el Arte y la Cultura son los medios perfectos para lograrlo.

POR GENTILEZA DE UNA GRAN AMIGA Y MEJOR MUJER, MÓNICA IVULICH, ESTAMOS PRESENTANDO L.A.I.A. ARGENTINA, QUE SE ACOPLA , A LAS SEDES QUE ESTAN TRABAJANDO EN LATINOAMÉRICA Y EUROPA
- ( en EEUU CLIKEA EN :http://jurukan.wixsite.com/laia ), O Latin American Intercultural Alliance EN FACE BOOCK, PARA VER LA DE ESPAÑA CLIKEA : Laiaes España Intercultural )





"Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen."( Mónica Ivulich)

UNION, TOLERANCIA Y PAZ

AGRADECEMOS A LA SRA. GRABRIELA ARIAS URIBURU POR ACEPTAR EL MADRINAZGO DE ESTA SEDE ARGENTINA!



FUNDADORA DE L.A.I.A. ARG . SRA. MARTA RODRIGUEZ
15-5937-0502

TODAS LAS RAZAS, TODOS LOS CREDOS...

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miércoles, 25 de marzo de 2015

SANAR CUERPO Y ALMA

Como utilizar el cuerpo para sanar el alma y el alma para sanar el cuerpo


uDe la mano de Stella Maris Maruso, terapeuta argentina, autora de El laboratorio del alma y El laboratorio

interior, descubre cómo las emociones modifican tu sistema inmunológico y qué puedes hacer para fortalecer tu salud.

Terapeuta de la esperanza, partera del alma llaman a esta mujer que lleva más de tres décadas dedicándose a acompañar a personas con graves dolencias del cuerpo y del alma. Su misión es mitigar el dolor, el alma lastimada por la desesperanza. Ayuda a bucear en caminos que aplaquen la angustia de una enfermedad temida, de una discapacidad, de la muerte de un ser amado, de una de esas crisis que llevan a sentir el infierno.

Stella Maris Maruso amalgama tibieza y fortaleza en su trato, cuando relata la tarea que realizan en la Fundación Salud, institución que creó y dirige al sur de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. La pasión la invade y sus comentarios llegan hasta el alma de los que la escuchan cuando invita a enfrentar la enfermedad u otros dolores y sus consecuencias emocionales; a no resignar el diagnóstico al pronóstico, a ocuparse de estrategias que construyen salud. 

“Frente al dolor –dice- todos somos iguales. Desde que comencé peleo contra los pronósticos condenatorios. Creo que cuando los médicos dan estos pronósticos crean desesperanza, y eso es duro porque ante la autoridad que se otorga al profesional los pacientes dejan de luchar antes de tiempo. La esperanza es la posibilidad de que algo pueda ocurrir. Y agrega que todos contamos con un enorme
potencial para sanar las heridas del cuerpo y del alma, y hacia la búsqueda de ese potencial encamina su tarea. 

Con tres décadas de historia acompañando a quienes atraviesan crisis severas, se refiere a cómo
la mente puede colaborar en el mantenimiento y en la recuperación  de la salud, y resalta el valor de las
emociones. “La mente y el cuerpo están intrínsecamente ligados y su interacción ejerce a cada segundo una profunda influencia sobre la salud y la enfermedad, la vida y la muerte.” 

Su metodología es la de la medicina mente-cuerpo y espíritu. Está basada en la psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI) que combina especialidades que trabajan en conjunto. Y explica,
a modo de síntesis, que la PNEI “estudia la relación entre la psiquis y los sistemas nervioso, inmune y
endocrino, y ofrece los conceptos y los componentes para cambiar la forma en que las personas perciben el mundo”.

Stella Maris aclara que esta nueva rama de la ciencia muestra que la mente o la actividad del cerebro es
la primera línea que tiene el cuerpo para defenderse de la enfermedad, el envejecimiento y la muerte. La
interacción mente-cuerpo a nivel molecular, celular y del organismo impacta sobre la salud y la calidad de
vida. Para Stella Maris las emociones se convierten en sustancias químicas, moléculas de información que influyen en los sistemas neurológico e inmunológico y en otros mecanismos de sanación.

Así, las actitudes, las creencias, los pensamientos ponen en marcha mecanismos químicos capaces de formar internamente fármacos que pueden apaciguar enfermedades o estados mentales perturbados.
Afirma que “las personas suelen ser dominadas por una mente que les impide convivir con integridad y las
encarcela en un hábito psicológico en el que residen el pasado y el futuro encarnados en catástrofes
imaginarias”. 

“Nuestros pensamientos –analizaprovocan reacciones químicas que llevan a la adicción de
comportamientos y sensaciones. Cuando aprendemos cómo se crean esos malos hábitos que nos condenan como tumbas instaladas en nuestro cerebro, podemos acabar con ellos, reprogramando y desarrollando nuestro cerebro para que aparezcan nuevos comportamientos. El cuerpo avisa cuando algo de lo que pensamos es bueno o malo para nuestra biología mediante indicadores somáticos que en general ignoramos”. 

Sostiene que la investigación del cerebro demostró que los procesos emocionales, así como los cognitivos, pueden explicarse por el funcionamiento combinado de hormonas y neuronas. Luego se refiere con dulzura al papel primordial del paciente en su sanación y en la curación; y en el caso de un cáncer,
de la posible remisión. Para ella, la medicina tiene cuatro patas: la cirugía, los fármacos, los procedimientos y la actitud y el compromiso del paciente.

Asegura que cada ser humano puede estimular sustancias químicas específicas con ayuda de métodos
personalizados capaces de movilizar el curso de la biología (estimulantes, antidepresivos, antibióticos,
analgésicos). Es lo que ella denomina El laboratorio interior, una farmacopea propia, gratuita y al alcance de todos, ya que reside en el interior de cada uno. El objetivo de su trabajo no es la curación, sino la sanación integral, que las personas puedan resignificar y transformar lo que les toca vivir.

“La mayoría de nosotros –continúatendemos a considerar la enfermedad como una especie de falla mecánica corporal que requiere de “un mecánico debajo del capó” para reconectar los cables y reemplazar las partes. A esto le llamamos curación. En cambio la sanación es una cuestión de significado, no de mecánica, una respuesta integral que busca entender la experiencia de una enfermedad
como parte esencial de la vida. Según este enfoque, el que se sana no es el paciente, sino la persona”.

Cuenta que quienes logran transformarse son pacientes extraordinarios que se sumergen en el laboratorio de su alma como científicos, aprendiendo a usar la mente y el espíritu para influir en su enfermedad o dolor. Es el paciente quien debe encontrar el camino para su autodescubrimiento y transformación. “Tomamos lo negativo como positivo –sostienepara mejorar el rumbo de la enfermedad, sanar vínculos, deseos contrariados y la percepción.

Si podemos resignificar nuestra propia historia, evolucionamos, cambiamos nuestra biografía y, con ello, nuestra biología”. Actitudes, hábitos y estados emocionales, desde el amor hasta la compasión, y desde el miedo hasta el resentimiento y la rabia, pueden desencadenar reacciones que afectan nuestra química interna optimizando o debilitando nuestro estado funcional. “Todos disponemos de un potencial bioquímico para crear salud y está en nuestras manos desarrollarlo”, asegura Stella Maris y en eso pone toda su

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