L.A.I.A. es una organización sin ánimo de lucro, que busca mejorar la comunidad creando espacios para la expresión y el entendimiento en las distintas ciudades con mayor diversidad étnica y cultural del mundo, creemos en la importancia de la integración para el crecimiento del individuo, la familia y la comunidad; y el Arte y la Cultura son los medios perfectos para lograrlo.

POR GENTILEZA DE UNA GRAN AMIGA Y MEJOR MUJER, MÓNICA IVULICH, ESTAMOS PRESENTANDO L.A.I.A. ARGENTINA, QUE SE ACOPLA , A LAS SEDES QUE ESTAN TRABAJANDO EN LATINOAMÉRICA Y EUROPA
- ( en EEUU, http://jurukan.wix.com/laia ) EN ESPAÑA : Laiaes España Intercultural )





"Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen."( Mónica Ivulich)

UNION, TOLERANCIA Y PAZ

AGRADECEMOS A LA SRA. GRABRIELA ARIAS URIBURU POR ACEPTAR EL MADRINAZGO DE ESTA SEDE ARGENTINA!



FUNDADORA DE L.A.I.A. ARG . SRA. MARTA RODRIGUEZ
15-5937-0502

TODAS LAS RAZAS, TODOS LOS CREDOS...

TODAS LAS RAZAS, TODOS LOS CREDOS...

jueves, 21 de junio de 2012

EL GRAN DICTADOR...MIRAR!

Concursos literarios para estudiantes y docentes



Se lanza el III Concurso Provincial de Poesía "Ginés García" para jóvenes poetas que recuerda y conmemora al poeta educado y formado en la ciudad de San Nicolás, con el objetivo de fomentar el valor de la poesía

La Secretaría de Cultura y Educación de La Matanza apoya el lanzamiento de tres nuevos concursos organizados por la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires y convoca a alumnos y docentes de las escuelas de La Matanza a la inscripción en los mismos.
En esta ocasión se lanza el III Concurso Provincial de Poesía "Ginés García" para Jóvenes Poetas que recuerda y conmemora al poeta educado y formado en la ciudad de San Nicolás, con el objetivo de fomentar el valor de la poesía.

También se presenta el IV Concurso Ensayo Breve-Nota de Opinión, organizado por la Subsecretaría de Educación de la Provincia de Buenos Aires en colaboración con la Dirección de Bibliotecas del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, en el que los ejes temáticos son “Islas Malvinas” y “Nuestra Bandera”.

Por último, se invita a participar del I Concurso Provincial de Poesía en "Contextos de Encierro", organizado por los Programas Cultura en la Escuela y Educación en Contexto de Encierro de la Subsecretaría de Educación. Podrán participar todos aquellos alumnos que asistan a establecimientos en contexto de encierro y también los docentes que dicten clases en escuelas ubicadas en unidades penitenciarias de la Provincia de Buenos Aires. En todos los casos, la convocatoria estará abierta hasta el 24 de agosto.

Los tres concursos tienen como objetivo común incentivar la escritura en estudiantes y docentes del sistema educativo, tanto en el nivel Primario, Secundario y Superior de la provincia de Buenos Aires. El premio general consistirá en el armado de una Antología con las 15 obras seleccionadas que serán publicadas en un sitio web que la Dirección generará para subir el material literario

Informes a la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Matanza. Tel: 4484-9702. E-mail: sfrancese@lamatanza.gov.ar
 

SUZANNE POWELL

 Cuentos de la India - Relatos Tradicionales

Eran cinco los discípulos de aquel maestro y todos habían comprendido la enseñanza que les había impartido durante largos años, excepto uno de ellos, que vivía aprisionado entre las rejas del ego.
El maestro se preguntaba ¿qué hacer con él? Sus ojos estaban cerrados a la comprensión de la existencia, tanto como cuando comenzó su sadhana.
Los métodos que siempre había empleado no resultaron eficaces con este discípulo. El maestro cavilaba acerca del mejor modo de ayudarlo en el camino del conocimiento porque sabía que la dificultad no residía en el desinterés sino en la rigidez de las estructuras de su mente, que le impedía superar la barrera de las propias opiniones.
Era un hecho comprobado que el entrenamiento espiritual que había seguido durante años no había sido suficiente. Había que hallar un artificio para que el aspirante pudiera ver la transitoriedad del mundo material y trascenderse a sí mismo.
Después de evaluar varias posibilidades, el maestro decidió, para lograr su cometido, valerse del único bien que poseía: un deslumbrante topacio de mil caras heredado de su familia.
Aquella gélida noche el discípulo y su maestro se sentaron junto al fuego y tuvieron un diálogo fundamental.
-La función del maestro es guiar a su discípulo para que su visión se ilumine -comentó el mentor.
-Muchas veces te he oído decir que todo es transitorio, excepto el estado sublime de la conciencia, que sólo logra quien se desprende de sus apegos. Pero por mucho que lo intento -dijo el discípulo con sinceridad-, no lo consigo. Con frecuencia eso me sume en un estado cercano a la desesperanza que me provoca el deseo de abandonar la búsqueda.
El maestro sabía que la motivación del discípulo era auténtica, aunque sabía también que sus karmas no tenían fácil resolución y creyó que era el momento de poner en práctica un método distinto del usual.
-Hagamos un viaje juntos -propuso.
-Un viaje juntos -repitió incrédulo el discípulo-. Hemos hecho juntos muchas peregrinaciones y no han sido de ninguna ayuda para mi evolución.
-Éste será diferente.
El maestro sacó el extraordinario topacio de una bolsita de terciopelo que llevaba colgada del pecho. En sus facetas se reflejó el fuego.
-Ven conmigo. Viajaremos por el topacio - invitó el maestro.
Después de pronunciar estas palabras el maestro entrecerró los ojos y quedó en estado de profunda concentración. El discípulo comenzó un viaje inigualable. En las mil caras del topacio veía pasar vertiginosamente las más diversas escenas. Pudo ver encuentros y desencuentros, seres de toda clase que entraban y salían de la vida de las personas, amigos que imprevistamente traicionaban a sus mejores amigos, desalmados que ayudaban a sus enemigos, amantes fieles e infieles. El bandido se volvía santo y el santo se transformaba en el más cruel de los asesinos. Vió nacer y morir a sus propios antepasados. Descubrió que el gusto de unos era el disgusto de otros y lo que para unos estaba arriba estaba abajo para otros. Para que unos seres vivieran con holgura muchos pasaban privaciones. Vió monarcas destronados que se convertían en mendigos y pordioseros que se convertían en reyes. Los palacios más fastuosos se tornaban miserables chozas. Donde un día había vergeles, luego quedaba sólo en desierto. Comprobó cómo las cumbres más elevadas se tornaban planicies y de las planicies surgían enormes montañas. Miríadas de seres de todas las formas y tamaños, muchos jamás vistos, aparecían por las caras del topacio. Él mismo, mientras las miraba, adoptaba las formas más extrañas. Universo sin límite pasaban, inestables y vacuos ante sus ojos desorbitados. Lo informe adquiría un contorno y lo manifestado se disipaba a cada momento como una gota de rocío se evaporara con los primeros rayos de sol. Imperios surgían y declinaban. Civilizaciones florecían y se extinguían. Millones de astros se apagaban y otro millones de estrellas se encendían en un espacio sin límites. Era maestro de su maestro y luego el discípulo de su mentor. Era un fakir o un príncipe, un harapiento mendigo o un esclavo al que le habían robado la vista con hierros candentes. Los seres vivos se comían entre ellos según sus diferentes escalas. Incesantemente todo brotaba y se desvanecía. Sus hijos habían sido sus padres o sus abuelos. sus concubinas sus madres; sus esclavos, sus amigos. Infinidad de escenas, lugares, rostros y masas informes nacían y se extinguían simultáneamente en todas las caras de la magnífica gema.
Cuando el discípulo recobró la conciencia ordinaria despuntaba el día. Comenzó a llorar con profundo dolor, tanto como el que había visto en el universo infinito. Había, finalmente, aprendido la lección. ¿A qué puede aferrase un ser?. Miró a su maestro a los ojos, que le devolvieron una mirada de profunda ternura.
Una campesina emprendía su dura jornada de labor. El guía espiritual le obsequió el topacio. Ella lo agradeció con una reverencia. Sus labios era como un rosal sonriente. Inmediatamente tomó un recodo del camino y se perdió en el campo.
-¿Alguna pregunta?
No hubo respuesta. Sólo un silencio perfecto.


La explotación de los niños
Los niños fueron siempre las primeras víctimas de la explotación y la barbarie. Al surgir la sociedad capitalista, ellos pasaron a engrosar el ejército de esclavos modernos, y de estas fuerzas de trabajo se nutrió la burguesía para obtener pingües beneficios a cambio de pobreza. "Cuando mayor es el desarrollo de la industria moderna, mayor es la proporción en que el trabajo de los hombres es suplantado por el de las mujeres y los niños", advirtieron Marx y Engels en “El manifiesto comunista”.
En efecto, a finales del siglo XIX, en Inglaterra existían niños obreros en casi todas las fábricas. Hacían trabajos livianos y concretos, y adquirían una experiencia que garantizaba el porvenir de la industria. Los capitalistas sabían que la fuerza de trabajo de un niño implicaba menor salario y más capital, aunque los niños, al igual que los adultos, constituían un factor tan importante como los medios de producción.
La explotación infantil azota en especial a países en vías de desarrollo, donde el trabajo infantil, lejos de toda crítica, está considerado como un fenómeno social que forma parte de las infraestructuras de la sociedad y de la vida familiar.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), convencida de la explotación insensata de los niños, elaboró en 1919 una serie de medidas que protegían a la infancia en el mercado laboral, y, en 1973, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una ley que prohibía a los empresarios contratar a menores de quince años, y, en los trabajos que exigen esfuerzos físicos y ponen en peligro la salud, a menores de dieciocho años. La misma organización mundial, en el Principio IX de la Declaración de los Derechos del Niño, proclamó: “El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupaciones o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación, o impedir su desarrollo físico, mental o moral" (Texto de los Derechos del Niño, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959)...
http://alainet.org/active/55506

“Proteger a los niños de la violencia es una cuestión urgente. Los niños han
sufrido durante siglos la violencia de los adultos sin ser vistos ni oídos. Ahora que
las consecuencias de toda forma de violencia contra los niños están comenzando a
ser más conocidas, es necesario prevenir esta violencia y proteger a los niños de
manera eficaz, como lo exige su derecho incuestionable”.

NOS LLEGA LA INVITACION Y DIFNDIMOS!


EL SÁBADO, A LAS 11

Charla de medicina reproductiva en el Hospital Italiano

El Servicio de Ginecología del Hospital Italiano de San Justo, situado en la Avenida Presidente Perón 2231 —en el Salón de cuadros—, se disertará sobre los últimos avances en la medicina reproductiva. La actividad será gratuita y abierta a toda la comunidad.
La jornada se llevará a cabo el 23 de junio, a las 11. Durante el encuentro se brindará información a las parejas que buscan un embarazo y, además, se tratarán los siguientes temas: 
• nuevas técnicas que permiten preservar la fertilidad de la mujer, 
• maternidad después de los 40 años, 
• los avances en los tratamientos de reproducción asistida para lograr un embarazo, 
• la ovodonación.


SALUDABLES DE POR VIDA!

Pilar Sordo "La felicidad es un deber moral"
La best seller y psicóloga afirma que sólo aprendiendo a convivir con el dolor se logra disfrutar la vida
Por Loreley Gaffoglio | LA NACION

Pilar Sordo viajó a Buenos Aires para presentarse esta noche en la Feria del Libro. Foto: Ignacio Colo
"Los grandes aprendizajes vitales ocurren después de haber sufrido. Y, si bien el dolor es inevitable, cuando lo transitamos con toda la rabia, la pena o la impotencia que trae, transforma. No se trata de vencerlo, sino de aprender a caminar con él y, a la vez, asumir con valentía la obligación de ser felices."
Sobre este concepto, la psicóloga chilena Pilar Sordo cimentó su último libro, Bienvenido dolor(Planeta), en el que postula que el sufrimiento, a diferencia del dolor, es una elección que depende enteramente de las personas. Actitud, desapego, perdón, agradecimiento y fuerza de voluntad son las "estrategias" que explora para enfrentar duelos y pérdidas, enfermedades y decepciones. Se trata, dice, de desarrollar una "inteligencia espiritual", un estadío superior del alma al de la inteligencia emocional, enfocada en soltar y manejar las emociones.
La gran popularidad de Sordo, con cuatro de sus cinco libros firmes desde hace meses entre los más leídos, estalló dos años atrás en la Web: fue a partir de una conferencia suya en YouTube sobre las diferencias de género, dictada en la Universidad de Valdivia.
Recién llegada la país para su presentación de hoy, a las 20.30, en la Feria del Libro, afirmó frente a LA NACION: "Lo importante no es tanto lo que nos pasa, ya que no hay nada más común y humano que el dolor, sino cómo enfrentamos -y qué hacemos-con eso que nos pasa". Actualmente, Sordo, de 46 años, indaga en la necesidad humana de silencio -"en el futuro la gente pagará por él"- a la vez que investiga la vejez con todas sus resistencias.
-¿Por qué ubica a la felicidad como un deber moral? 
-Porque si no la asumimos como tal, tenemos mil excusas para no alcanzarla y aferrarnos a lo que nos aflige. Las personas felices no son aquellas que no tienen problemas. Son las que decidieron levantarse hoy con una sonrisa inmensa en los labios y una pena gigante en el alma. Esto refleja más una actitud que una realidad concreta. Elegir disfrutar el presente es la única conciencia de felicidad que puedo alcanzar. No puedo controlar nada más. Cuando todo el mundo siente que tiene la obligación de dar lo mejor de sí, construye una mejor sociedad.
-¿Qué valor le da al dolor? 
-Es algo inevitable y va a ocurrir igual. Pero quien se arriesga a abrir esa encomienda, aprende. ¿Qué cosas? La valoración del presente, la capacidad para agradecer, se aprende a tener una escala de prioridades distinta y actuar en consecuencia. La vida se ordena. Aunque también se puede aprender desde la felicidad. De hecho, es difícil tomar la decisión de ser feliz si uno no ha sufrido. Pero lo que trae dolor es un misterio que al inicio uno no logra descifrar. Ese misterio se vincula a preguntas interiores. Al aumentar el espacio de preguntas, surge una invitación al crecimiento. Hay un sentido transformador a descubrir. Porque, si no, uno no sólo la pasa mal, sino que no entendió nada de la vida.
-¿Cómo se sana? 
-No se sana. Las penas grandes no se superan, y muchas veces se reactivan y hay que caminar con ellas. Y en ese transitar hay días buenos y malos. Pretender más que eso es darle al ser humano una omnipotencia que no tiene o anhelar un ideal que no existe. No por el sólo hecho de que el tiempo transcurra los dolores, que siempre deben ser respetados y escuchados, decantan. Pero elegir ser feliz es un esfuerzo. Las maratones, por ejemplo, muestran la necesidad del ser humano de hacer algo que cueste, de probar los límites en relación a la capacidad de resistencia. Siempre lo que más se disfruta en la vida es lo que más nos ha costado.
-Afirma que el apego es la mayor causa de sufrimiento humano? 
-Sí, con las tendencias posesivas, se sufre más. Uno nace y muere solo y debe aceptar las partidas y las pérdidas, aunque nunca se esté preparado para ellas. Esa habilidad se desarrolla en el camino, macerando que quien se fue, siempre algo nos dejó. Y cuando uno entiende que nada es nuestro y que el amor superior se antepone a uno, se es capaz de soltar a pesar del desgarro. Es un salto de evolución. Creer, por ejemplo, que nuestros hijos siempre nos van a sobrevivir, es esperar de la vida una linealidad que no tiene. Nuestras seguridades no pueden estar puestas fuera de nosotros.
-¿No se les está exigiendo a las personas una sabiduría irreal en la práctica? 
-Todo cuesta un enorme esfuerzo. Yo estoy pasando por un trance personal muy doloroso ahora, pero tengo la obligación de trascender la etapa más primitiva de la rabia, el rencor o el dolor para poder soltar, aprender, y seguir mi camino. Cuanto más rápido aprenda lo que esta lección tiene para darme, más rápido la vida dejará de "molestarme", aunque respeto mis tiempos. La inteligencia espiritual enseña que la gente que es más feliz es la que le encuentra sentido a lo que hace y a lo que le pasa.
-¿Todo se puede perdonar? 
-Creo que sí. El perdón es un acto egoísta. Es un regalo de liberación, que me hago a mí, para sacarme de encima la sensación de daño. Después, podrá o no beneficiar a otro, que ya no forme parte de mi mundo emocional. Pero la rabia y los rencores son las mayores expresiones de la falta de libertad humana.
-Pensaba en los familiares de víctimas de la inseguridad. 
-Ahí el proceso de perdón que hay que hacer requiere de un corazón muy generoso y, además, muy superior para poder visualizar el suceso en un contexto más amplio. La finalidad es no quedarse eternamente en el por qué sino en el para qué .
-¿No es la suya una mirada demasiado benévola o idealista? 
-No, me parece que es mucho más difícil lo que yo planteo, que es raspar el alma de verdad para sentir que uno tiene capacidad de evolución. Y, desde ese raspaje que duele y sangra, ver cómo uno trabaja sobre eso. Pacientes con cáncer y sus familiares, que trabajaron conmigo en esta investigación, lo hacen. Nadie dice que sea fácil. Y muchas veces se nos va la vida en ese intento. Pero vale la pena el esfuerzo. Los seres humanos hablamos mucho mejor de nosotros mismos cuando somos capaces de batallar contra nuestros propios monstruos, que cuando cedemos a ellos.
-El lugar de "gurú" que le atribuye el público, ¿no es justamente lo contrario de lo que postula la psicología? 
-Yo no me coloco ni en docta ni en sabia y hasta muestro mis vulnerabilidades. Siento que no sé nada y por eso cualquier persona o experiencia me enseña. Lo que trasmito es sólo lo que humildemente aprendí a partir de investigaciones rigurosas en lo metodológico, que yo misma financio sin urgencias, y que se nutren de múltiples miradas. No parto de ninguna hipótesis. Me permito abrir un tema sin prejuicios, sin saber qué saldrá. Yo estoy lejos de abrazar la sabiduría, pero en lo que investigo, intento ver cuál es el camino de los más evolucionados.
-¿No hay una excesiva simplificación en sus libros, cuando la realidad y los mecanismos psíquicos de las personas parecieran ser siempre más complejos?...
-Mi pretensión intelectual es que mis libros puedan ser entendidos por alguien que no terminó la primaria. Y mi mayor placer es lo que compren quienes nunca antes leyeron un libro. De ahí mi esmero por simplificar conceptos.

En voz alta

"Las personas felices no son aquellas que no tienen problemas. Son las que decidieron levantarse hoy con una sonrisa inmensa en los labios y una gran pena en el alma"
"Las penas grandes nunca se superan, y muchas veces se reactivan y hay que caminar con ellas. Pretender más que eso es darle al ser humano una omnipotencia que no tiene o anhelar un ideal que no existe